¿POR QUÉ NO CAMBIO?
¡Necesitamos un cambio!, todos pensamos eso, necesitamos un cambio en el gobierno, en el sistema educativo, en la sociedad. Todos sabemos y estamos conscientes de ello, pero pocos estamos conscientes que el cambio viene de nosotros hacia afuera, un cambio interior que podrá cambiar a otros.
La Biblia plantea de otra forma el tema, la pregunta es ¿Cómo Dios nos cambia?, lo primero es darnos cuenta que tenemos al menos 3 clases de problemas acerca del cambio, tenemos un problema a nivel de la perspectiva, a nivel de la autoridad y finalmente a nivel de las expectativas.
El cambio a nivel de la perspectiva, todos queremos ser espectadores, cómo cuando vemos un partido de fútbol, todos nos convertimos en entrenadores y deseamos dirigir al equipo, generalmente responsabilizamos al arbitro, al portero, al clima, a la cancha, queremos echarle la culpa a todo el mundo a nuestro alrededor, es decir, "el mundo va mal por que todos están mal".
Es muy claro el problema que "todos tienen", pero pocas veces somos capaces de ver nuestros propios problemas. Nuestros dichos populares dicen mucho de esto «hijo de tigre...», en ese caso, si yo estoy peleando con el alcoholismo o las drogas, yo no soy responsable de eso, sino mi familia, mi entorno y mis circunstancias (mi papá fue borracho, mi abuelo lo fue, etc.), por ejemplo "mi matrimonio va mal, por causa de la histérica de mi esposa". Estamos acostumbrados a pensar que la culpa no es nuestra, sino que nuestras vidas están como están por culpa de todos, esta es una tendencia humana muy común, culpar a las personas y a las circunstancias de cómo está nuestra propia vida. (ejemplo de David y Betsabé 2 Samuel 12:5-9)
El cambio a nivel de autoridad. Derivado del punto anterior nos choca que otros vean y señalen lo que está mal en nosotros, odiamos que otros vengan y nos digan qué debemos hacer, en una época donde todo mundo tiene derecho a opinar, pero pocos ponen responsabilidad en sus palabras. Esto nos dificulta aceptar la autoridad sobre nuestra vida, la Biblia dice que hay alguien que SI tiene esa autoridad, ese es Dios, Él tiene la autoridad de vernos a los ojos y decirnos, "estás mal y debes cambiar", Él es el creador de todas las cosas como lo hemos visto en la introducción de éste curso. De acuerdo a la Biblia nuestro problema es querer usurpar el propósito de Dios, que es "ser cómo Él es", "a su imagen y semejanza", y nos convertimos en nuestros propios «dioses» (Romanos 1:21-23). Por eso debemos reconocer que Dios tiene toda la autoridad para decirnos qué y cómo debemos cambiar y cómo debemos hacerlo.
Cambiando a nivel de expectativas. Nuestra generación tiene la idea de ser diferente, quitarnos todo estereotipo, marcar tendencias y esto choca directamente cuando se trata de Dios, por que Él tiene una expectativa de "cómo debe ser nuestro cambio" y eso choca de frente con lo que cómo sociedad estamos creyendo. Cuando Dios nos dice cómo debemos cambiar, es decir, a quién nos deberíamos parecer, poniéndonos un modelo. Esto nos incomoda y nos molesta. El quiere convertirnos en «alguien en particular», la mayoría de nosotros creemos que lo qué debería cambiar son las personas y las circunstancias que están a nuestro alrededor, que sin tan sólo esas cosas cambiaran nosotros seriamos distintos. Muchos de nosotros hemos soñado que sería de nuestras vidas si hubiéramos nacido en otro país, en otra familia, en otras condiciones, etc. «Si tan solo mis circunstancias fueran distintas, yo sería diferente». Dios tiene un concepto con respecto al cambio, el piensa que el cambio no es en las circunstancias, sino en el corazón (Mateo 15:11). «El corazón del problema, es el problema del corazón», Paul Tripp dice lo siguiente «las personas y las circunstancias en tu vida, son como el sol para las plantas, el sol pega sobre la maleza y sobre los árboles, el sol pega sobre los árboles que dan buen fruto y sobre los que dan mal fruto, ahora, el sol no es el responsable de que la maleza sea maleza y las flores sean flores, el sol sólo es el responsable de revelar la naturaleza de esa semilla, las personas y las circunstancias solo sacan lo mejor y lo peor de nosotros», por esta razón no podemos culpar a las personas y las circunstancias de los resultados de nuestras vidas. Por lo anterior Dios no opera cambios en nuestras vidas, cambiando a las personas o las circunstancias que nos rodean, lo hace cambiando nuestros corazones.
Pero ¿cómo es que Dios opera ese cambio en nosotros?, ¿cómo Dios cambia nuestros corazones?, ¿cómo sabemos que Dios nos está cambiando realmente?. La mayoría pensamos que los cambios tiene que ver con la forma de actuar, por ejemplo, ¿cómo sabemos que un borracho está cambiando?, cuando deja de tomar. Pero según la Biblia, los cambios que Dios opera no tienen que ver con la moral o el comportamiento, la Biblia dice que podemos aparentar 3 cosas en nuestras vidas; la Fe, el amor y la piedad. Siempre citamos la escritura cuando dice «por sus frutos los conoceréis», pero debemos tener cuidado, por que puede haber cambios «Aparentes», «Superficiales» o «Ficticios», si el evangelio de Jesús solo fuera cambios de conducta o moral, el evangelio "no sería LA BUENA NOTICIA", solo sería una buena noticia entre otras, cómo por ejemplo, los grupos de «AA» o alguna terapia "psicologica", pueden ayudar a las personas a cambiar su conducta o moral de las .
Sin embargo, el cambio del evangelio va más allá de lo superficial, la meta del cambio que Dios quiere operar en nosotros está en Romanos 8:29-30 «Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor* de muchos hermanos. Y, después de haberlos elegido, Dios los llamó para que se acercaran a él. Y, una vez que los llamó, los puso en la relación correcta con él. Y, luego de ponerlos en la relación correcta con él, les dio su gloria.»
Déjame te explico lo anterior: Todos venimos a Cristo por que queremos lo nuestro, yo vengo a Cristo por que yo quiero ser feliz, Dios quiere que seamos apartados para El. Yo quiero satisfacción, la meta de Dios es que seamos cómo su hijo Jesucristo es. Entonces ¿Como nos cambia Dios?, Dios nos cambia a través de cambiarnos el corazón de una sola manera, imagínate que tu eres un árbol, por ejemplo, un árbol de naranjas, un árbol con malas naranjas, pequeñas, secas, negras, sin jugo.
Imagínate que cómo árbol un día te ves en un espejo y decides cambiar esa situación, quieres ser un árbol de frutos maravillosos, con naranjas grandes, jugosas, de color brillante y cascara delgada. Así que te vas a un centro comercial, entras y compras tres docenas de las mejores naranjas del establecimiento, pasas a la papelería por cinta adhesiva y regresas a casa y las pegas a tus ramas, entonces te miras al espejo y dices, «Wow ahora si soy quién quería ser», que belleza de árbol que soy, muchos te van a mirar y van a decir, «Wow cómo has cambiado, ¿qué estás haciendo?». Al final tu sabes como va a terminar la historia, después de unos días, las naranjas comenzarán a secarse, algunas caerán y al final todos tus frutos se pudrirán, pero lo peor de todo, es que el fruto original, volverá a salir. Ese es el problema cuando queremos cambiar, cambiando nuestro comportamiento y nuestra moral, «el fruto no es el responsable de la condición del árbol» al revés, «el fruto muestra que el árbol está mal», nuestro problema es el cambio de lo que está debajo de la tierra, lo que nadie ve, ese es el corazón y ahí es donde entra la buena noticia, el único que cambia los corazones es Dios, es Jesucristo, el evangelio es la «buena noticia» de lo que Cristo vino a hacer en la cruz por ti y por mi, cambiarnos el corazón. Ezequiel 11:19.
Jesús te ha prometido nacer de nuevo, hacer de ti una nueva criatura, hacer un nuevo hombre, Juan 3:3 habla de nacer de nuevo, tener una nueva naturaleza para llevar un fruto diferente, dado que tienes un nuevo gobernante, un nuevo dueño, estás plantado en una nueva tierra.
Ahora todo el tiempo habrá cosas que cambiar en tu vida, ser cristiano no es ser perfecto de un momento a otro, a eso Dios lo llama «Santificación» (ser apartado para Dios, mejorado, hacer nuevas versiones de ti mismo) progresivamente, Dios te seguirá transformando a la imagen de Cristo, Dios te ira limpiando todos los días con su Palabra, con su presencia en tu vida, en todo momento. La Biblia pone una analogía, Juan 15:5 dice «Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.», Dios nos invita a permanecer en Él y en sus Palabras, La vida cristiana no es dar fruto, ese no debe ser tu preocupación de ahora en adelante, tu máximo enfoque tendrá que ser permanecer en Dios, deleitándote en él, que todos tus días sea una pelea por aferrarte a Dios, permanece en él y llevarás mucho fruto.
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